No es otra acostumbrada queja de inicio de año por la Tenencia

mayo 22, 2013

Disclaimer: Esta es la columna de Usos y Costumbres que apareció en el ejemplar de enero de la revista Reportaje.

¿Alguno de ustedes, gentiles lectores, sabe dónde y a qué hora la señora Lolita Ayala toma sus alimentos? Me gustaría hablarle de hemorroides y tripas supurantes mientras come.

Se fue Calderón y de su promesa para abrogar el impuesto sobre la tenencia vehicular, sólo nos queda la lona de campaña con su sonriente faz, y el saber que ahora los vehículos con valor mayor a 250,000 pesos ya son sujetos a ella.

La historia de la génesis de dicho impuesto es harto conocida, y no es misterio que dada su naturaleza puramente recaudatoria, se haya perpetuado. Por lo cual, buscando la conciliación, el punto medio pues, para que el caudal monetario no se corte de tajo, no asfixiar a nuestro gobierno, y lograr que el contribuyente siga aportando gustosamente, propongo lo siguiente a cambio de derogar la tenencia:

Placas Personalizadas

Así es, dado que el contribuyente no puede escapar del hecho de que invariablemente debe aportar el impuesto que le permita gozar de sus derechos de tránsito, y el gobierno a su vez debe seguir haciendo eso que hacen los gobiernos (cobrar). Esta solución me parece, no sólo creativa, sino atractiva comercialmente hablando.

Me explico, digamos que usted es dueño de una flotilla de vehículos repartidores, o dueño de varios taxis o camiones de transporte público (bien, estos últimos no, quedémonos en camiones repartidores), y le interesa que dichos camiones sean identificados no sólo con un número económico interno, sino para agilizar también trámites de reemplacamiento, de aseguradoras, etc. Qué mejor que poder contar con placas oficiales que recen algo como PLACA01, PLACA02 y así sucesivamente.

Ahora también, usted acaba de comprar un auto, ya sea de agencia o de segunda mano, y quiere que no sólo el auto refleje que usted tiene identidad, poderío y un pincel que raya de todo, y no le basta con esos spóilers color verde pistache y esas calcomanías de manzanas mordidas, sino que se necesita dar un paso más allá, dándole identidad al vehículo, que las calles conozcan su nombre, así que en vez de ponerle una pegatina genérica y del montón que diga AN-01-666 le procura una identificación única y legal que diga JUANCHO.

Y si soy de esas empresas que gustan donar al Teletón, qué mejor que asegurarme que la flotilla de Sabrolino no use placas de Dulces Maguito, pagando los correspondientes derechos ante la autoridad.

Pero, pasan los años, y la flotilla original envejece, y hay que sustituir el parque vehicular, igualmente, JUANCHO ya sentó cabeza y ahora necesita portar la identidad a un vehículo con cuatro puertas y espacio para portabebés. Para esto, hacen su gestión ante la autoridad correspondiente, donde migran las placas a vehículos nuevos mientras se dan de baja los antiguos, acreditados con el mismo propietario respectivamente.

La palabra clave: Derechos, esta modalidad no es gratis, conlleva costos de producción, manejo y administración, para lo cual, después de un estudio de factibilidad, posicionamiento, y por qué no, de mercadeo, el gobierno podría implementarla.

De la misma forma, serviría para identificar más fácilmente esos camionetones que gustan de utilizar nuestras autoridades, como es común encontrar vehículos oficiales en albercas, o en malls del vecino país un domingo cualquiera, y las calcomanías actuales de acrónimos crípticos son fáciles de esconder. Pero que no sepan las autoridades que esto nos sirve a los ciudadanos para identificarlos más fácil.

Sin embargo, esta modalidad por sí sola no resuelve el problema de fondo, que es la falta de recaudación. Esta no se debe a que no haya el suficiente padrón vehicular que sustente el insaciable aparato burocrático, el problema de fondo es que las autoridades le cargan la mano al que cumple, sin exigirle al que no cumple. Hay vehículos con placas extranjeras vencidas que circulan impunemente.

Yo preferiría pagar adicional para tener mis placas únicas que tener qué pagar tarifas extra por derecho a poseer un vehículo que yo estoy pagando, porque a final de cuentas, ¿pagar por el derecho de tener algo que compré con mi dinero? ¿Dónde estamos? ¿China?

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